martes, julio 08, 2008

Masterclases con Aragall

Holaaaaaaa. Cuando hay mucho alumno muy bueno... hay que conseguir profesores buenos, o por lo menos con nombre. Y esta vez ha sido así.
Ni que decir tiene que para un futuro tenor es todo un placer y honor dar una(s) masterclas(es) con uno de los grandes tenores del siglo pasado, como es Jaume Aragall. Pero no es necesario ser tenor para disfrutar de una de sus clases, puesto que alguna de nuestras poyuelas lo disfrutó de lo lindo cuando dejó a uno de los grandes sin palabras con su forma de cantar. Un gran momento sin duda.
Mucha pronuncia y repetir otra ves. Eso y naturalidad en el canto era lo que más pidió el maestro. Nada de pianos, de infladitos, de esconder la voz o de no ser generoso. Todo para el público. Todo fuera. Sin reparar en gastos. Tirando del gran amigo que tenemos en nuestra cintura y cantando con el corazón.
Aquí tenéis alguna fotito del encuentro. Según vaya recibiendo fotos nuevas las iré colgando.





Ahora pongo dos artículos que salieron en "El correo" y en "Deia" sobre la rueda de prensa y las masterclases:

El tenor Jaume Aragall imparte un curso de canto en Bilbao

Atentos al maestro
. Jaume Aragall se dirige a sus alumnos en los cursos de canto de Bilbao Arte eta Kultura./ JORDI ALEMANY
¿Cuántas veces se puede decir la palabra 'no' en treinta minutos? ¿Una o dos? ¿Media docena? Más, muchas más, si uno es Jaume Aragall y tiene como misión corregir los fallos y vicios de un puñado de alumnos que quieren aprender de la experiencia de un tenor de reconocido prestigio internacional. A veces, quien da el 'no' es el pianista y coordinador del curso, Rubén Fernández. Esto ocurre cuando Aragall pregunta si queda tiempo para un nuevo intento vocal con un determinado alumno. «Ya no», corta Fernández. Hay que pasar al siguiente y probarlo ante los demás, así hasta que la quincena de cantantes inscritos en el curso de canto de la novena edición de Bilbao Arte eta Kultura hayan recibido la atención del tenor catalán.
El tira y afloja con los minutos y con los noes empezó ayer en el Palacio Euskalduna y terminará mañana, cuando los alumnos, aficionados y profesionales, jóvenes y mayores, en chancletas y con tacones, canten en un mini concierto la pieza que hayan elegido. Hasta ese momento dispondrán de sus propios treinta minutos de clase particular más el tiempo de los otros, ya que escuchando también se aprende. Se guiñan ojos, se sonríen, se revuelven en el asiento mientras Aragall dice no, no y no.
«No te cierres», «no bajes la cabeza», «no cojas aire aquí», «no muevas los brazos»... Son noes que significan sí: sigue adelante, esfuérzate, vas por buen camino. Al tenor se le da bien relacionarse con sus alumnos. Aparte de corregirles, les anima con un «tienes una voz muy bonita» o «mantienes el color». A medida que cada uno de los cantantes va consumiendo su tiempo, acorta la distancia, se planta frente a ellos junto al piano, incluso les coge la mano, dando ánimos. «Con corazón y con ganas», les pide.
Un semidiós
Ellos, por su parte, se agarran al piano o al atril, o tienen que meter las manos entre la ropa y el cinturón para evitar que los nervios y las costumbres se las lleven en gestos inseguros y les hagan perder fuerza. Sudan, en algún momento parece que podrían llorar, hacen muecas. Están ante un grande, se empeñan en llamarle maestro, y eso impone. Aragall insiste en que le llamen por su nombre.
No es fácil hacerlo. Jaume, que así hay que dirigirse al profesor, está considerado uno de los mejores intérpretes de la lírica actual. Ha cantado en la Scala y el Metropolitan. Para quien está empezando y aspira a vivir de la música es un semidiós. «Es un gran honor que esté aquí», dice Ainhoa Franco, de San Sebastián, que lleva cinco o seis años estudiando y quiere dedicarse profesionalmente «a esto». Como otros de sus compañeros, sabe que es difícil entrar en el circuito.
«Es más fácil hoy que hace años», les anima Aragall. Un alumno dice que sobrevive cantando. «Ya es bastante», responde el profesor. Cuando termina de cantar, a pesar de los muchos noes, le suelta un «con esa voz deberías vivir muy bien del canto».

Master class con Jaume Aragall
Canta en los mejores auditorios del mundo pero, por unos días, Aragall aparca sus compromisos para ofrecer sus clases magistrales.
M. Redondo

sIENTE la magia de las palabras. Confía en mí. Canta con el corazón, con ganas. La voz saldrá sola". El tenor catalán Jaume Aragall, la voz más bella del siglo, según Luciano Pavarotti, ha hecho un hueco en su agenda para compartir su experiencia en los cursos de verano de Arte y Cultura del UPV, que se ofrecen estos días en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

En una de las salas de ensayo de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, Aragall ofreció una Master class a una veintena de alumnos que sueñan con emular la carrera del tenor, que después de 47 años de actuar en los teatros más importantes del mundo, sigue teniendo la voz joven y brillante como la del primer día.

Jaume Aragall prepara sus actuaciones con disciplina y estudio. Según él mismo ha confesado, siempre que tiene que cantar intenta hablar lo mínimo los días previos y no salir mucho de casa. "Hablar cansa la voz y hablar por teléfono me produce afonías", ha comentado en más de una ocasión. Por eso, ayer tampoco asistió a una rueda de prensa previa y reservó toda su fuerza para las clases.

El cantante mantiene una relación muy especial con la capital vizcaina. Obtuvo el segundo premio del concurso de la Asociación Bilbaina de Amigos de la Ópera, un punto de inflexión en su carrera. Seguidamente, hizo una audición en el Liceu y le propusieron debutar, a los 20 años, el 14 de diciembre de 1961, con el Beppe de Pagliacci.

Ahora, intenta transmitir la misma pasión por el bel canto a los jóvenes -algunos no tan jóvenes- que ayer no podían disimular los nervios por presentarse ante el gran maestro. Ha triunfado en el Liceo, en Venecia, en la Scala de Milán, en todo el mundo. Y eso, no hay duda, impone.

"fluir" Al maestro Jaume Aragall se le nota que disfruta mucho enseñando. Actualmente hace lo que le apetece. La actividad artística es menor, más dosificada y menos frenética que hasta hace poco y ha ganado tiempo para la docencia. Imparte clases en Catalunya, Sao Paolo, Oviedo...

El maestro procura no interrumpir las frases que canta el alumno, así que cuando termina cada una de ellas o cuando el alumno para por propia voluntad le da las indicaciones, las correcciones oportunas.

Con paciencia, con cariño. "Tienes que notar que la voz es libre, que sale", indica a una joven soprano mientras interpreta la conocida polonesa de El barbero de Sevilla: "Me llaman la primorosa, la niña de los amores por mis ojos tentadores y esta cara tan graciosa, por mis labios encendidos como claveles rojos...". "No cierres el cuello, deja fluir la voz como si fuera una autopista sin obstáculos. No tengas miedo".

Es una clase pero no hay ninguna duda de por qué es uno de los grandes de la ópera. La voz del tenor lo inunda todo. Toma agua y aire y comienza a cantar.

La alumna se relaja y la cosa mejora. Suena mucho mejor. "Tienes el estilo, la voz muy buena, pero cuando te pones nerviosa no pronuncias bien. Tienes que tratar de relajarte y no tendrás dificultades", le espeta cuando acaba de cantar.

Es el turno de otro de los asistentes al curso. Al empezar, el maestro le pide que "antes de tomar la nota tienes que verla" y le da un consejo: "No trates mal a las notas, no les des fuerza porque se te escapan".

El resto de los alumnos espera para poder demostrar ante uno de los tenores más importantes del panorama internacional sus cualidades vocales. Son conscientes de que es todo un lujo y se ponen ante un maestro de la talla de Aragall para que encuentren sus defectos, los critique y los ponga solución.

Quién sabe, quizás dentro de unos años puedan compartir escenario con él. Todos piensan lo mismo, es una experiencia única. Aragall es uno de los grandes.

Aragall, uno de los grandes tenores del panorama mundial, imparte un curso magistral en Bilbao